Se dirigió el joven a la parada de bus para tomar rumbo a su casa. Habían bastantes compañeros de su universidad en la parada y como no le gustaba estar tan cerca de las personas decidió quedarse de pie apoyándose en un pilar de los cuatro que sostenían el techo de la parada.
—Mira a todas estas personas —susurró alguien cercano a él.
El muchacho se giró, pero no vio a aquel que le dirigía la palabra.
—Seras tonto, si no quieres parecer esquizofrénico responde pensando — dijo aquella voz.
—Eso no tiene sentido —pensó el muchacho.
—No tiene que tenerlo ya entablamos una platica — rió un poco— ¿que piensas de todos ellos?
—Que son unos grandes materialistas despreocupados de la vida y de las personas que deberían querer.
—¿Lo dices solo por su forma de vestir? —dijo aquella voz.
—No, el que esta sentado frente a mi se llama Roberto, es un pedante que solo gusta de salir con sus amigos a discos para aprovecharse de cualquier muchacha que no se quiera a si misma.
—¿Y que tal aquella tipa que esta parada más al fondo?
—Ella se llama Cristina, solo habla de como su novio es un idiota que no la sabe tratar, aunque bien se deja manosear de Rubén y Alex cerca de los baños.
—Pareces conocerlos a todos — recalcó aquella voz muy sorprendida— ¿y que me dices de aquel que viene corriendo hacia ti saludando?
—¡Ah! Ese es Jeikel. Lo conozco desde hace poco, sé que vive con su abuela y sus dos hermanas, además que va a visitar a su madre al hospital los jueves y domingos en la mañana.
—¡Hola Bruno! ¿Que tal vas, hay prueba mañana de calculo? —preguntó Jeikel un poco cansado.
—Sí, la hay. Si quieres puedes venir a mi casa a repasar un poco. La comida no es problema tengo unas pizzas del desayuno.
—¿De verdad? ¡Vamos! La ruta esta doblando en la esquina y es la que ocupamos siempre. Yo pago, ¡súbete!
—Tal parece que él y tú son los únicos intachables en esta parada de bus —dijo aquella voz soltando una risa leve al final.
—No — dijo Bruno mientras subía al bus— después de comer le enterraré un cuchillo hasta la garganta. Me estorban las personas como él siempre te hacen hablar.
—Siempre puedo contar con que me darás aire fresco — dijo soltando una risa fuerte— Eres el mejor monstruo que he conocido...

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