El trotamundos




El viajero trotamundos buscaba algo intangible una cosa que sólo podía encontrar en el final de los tiempos. Buscaba la última canción, aquella que saliera de la última hora, del último aliento del corazón. Se encontró entonces tras un largo viaje en un lugar desierto, sin atmósfera,un sitio de piedras y tierra de tonos morado.

Allí en el suelo a unos doce metros con muchas heridas yacía un ser de alas como vidrio, celeste y casi esférico, de ojos grises y sin boca. El viajero sin frontera estaba confundido, porque habiendo visto el cielo estrellado y la poca gravedad sabía que no había aire y sin esto no podía escuchar la canción de aquel moribundo.

De repente su sensor vibró, lo sacó de su bolsillo notando que reaccionaba un tipo de vibración una que no podía percibirse con oídos.Configuró la señal para poder escucharla en el casco de su traje y entoncessucedió... no era una simple melodía, tampoco una sucesión bien estructurada desonidos y silencio.

De alguna forma aquella criatura logró que el viajerosin frontera cayera al suelo colocando sus manos sobre sus rodillas. Su cascose llenó con docenas de gotas saladas, estaba conmovido. Aquella canción habíalogrado tocar sus recuerdos más profundos aquéllos que sepultaba para no llorarde nuevo sobre rocas con nombres.

El viajero sin frontera se acercó a la criatura paraconocer mejor a quien le había hecho sentir aquello. Lo vio más de cerca y lacriatura también lo vio, más su mirada lo atravesó como ojos de cachorro triste.

Entendió entonces que la canción transmitía eldolor de quien pierde no una vida sino todas las del mundo. Al viajero sinfrontera no le permiten cambiar el tiempo aunque lo quiera, por lo que tuvo quealejarse no sin ver atrás notando que aquel ser dolido no desviaba su vista delas estrellas.

Comprendió en ese momento que los sentimientos deaquel querubín eran tan fuertes que hacían vibrar la tela del espacio-tiempo.

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