Hacia un planeta rocoso se precipitaba ferozmente un asteroide de 15 kilómetros de diámetro, en fin de un impacto fulminante. La tripulación de una nave con el logo de la flota Z.O.A, expertos en la extracción de núcleos planetarios para fines de defensa solar, se preparaba para el ascenso luego de una extenuante recolección de material genético.
Mientras Fler y su hermano Coem estaban sentados en la orilla del risco, su hermana mayor Sira se encontraba en la nave haciendo los preparativos para el despegue.
Mientras Fler y su hermano Coem estaban sentados en la orilla del risco, su hermana mayor Sira se encontraba en la nave haciendo los preparativos para el despegue.
—La vista es maravillosa, ¿verdad? —dijo Fler inclinándose hacia atrás sosteniéndose con las manos en la hierva para no caer de espaldas.
—Lo es, siempre me ha gustado presenciar eventos como este, pero nunca había tenido la oportunidad de hacerlo tan de cerca —dijo Coem sujetando sus rodillas con sus brazos.
Un tremendo estruendo se escuchó a lo lejos en dirección hacia donde ambos observaban. Lentamente el aire se volvía más denso y caliente, sin embargo los hermanos estaban tranquilos a pesar de aquello.
—¡Coem, Fler ya termine de empacar! Larguémonos de aquí antes de que se incineren las cosas —dijo Sira gritando desde la puerta de la nave.
—¡Espera un minuto más Sira! —dijo Coem estirando sus pies sobre el precipicio— Siempre nos marchamos antes de ver la onda expansiva.
—Coem a mi también me gustaría quedarme, pero el cielo ya se tornó naranja y no me gusta salir cuando la atmósfera se llena de escombros —dijo Fler poniéndose en pie tomando rumbo hacia la nave.
Sira se acercó a Fler dándole la llave del vehículo haciéndole un gesto para que se adelantara, luego lentamente se sentó al lado de Coem.
—Es duro ser un colisionador —dijo Sira poniendo su brazo derecho sobre el hombro de su hermano— tienes que ver morir muchos mundos —susurró con desdén.
—No es por eso que quiero quedarme, papá y mamá nos narraban lo maravilloso que era sentirte parte de los escombros ¿lo recuerdas Sira? pero Z.O.A nunca les permitió llevarme con ellos —bajó la mirada entristecida.
—Esta bien —sonrió para él y luego sacó de su traje un aparato muy pequeño en forma de lápiz colocándolo frente a su boca— ¿Fler, ya encendiste el motor?
—Sí, ¿ya están por subir? La onda expansiva se acerca y si no nos vamos ya podrían dañarse las turbinas.
—No te preocupes, me quedaré con Coem vuelve por nosotros cuando sea seguro para la nave —miró tiernamente a su hermano y éste le respondió con gran brillo en sus ojos.
—Cúbranse bien de los escombros y el magma, ya saben que me da asco trabajar con células madre —dijo a través del comunicador mientras elevaba la nave con estrépito.
Fler ascendió rápidamente perdiéndose en el cielo sin dejar rastro. Mientras que Sira y Coem veían como las criaturas de diversas formas corrían y volaban en dirección contraria a la zona de impacto, pero era inútil para sus frágiles cuerpos resistir el calor y la onda de choque de la explosión.
—Esto es... muy nostálgico —la vista de Sira se volvía vidriosa por sus lágrimas.
—Yo... también los extraño —Coem la abrazó fuertemente escuchando los sollozos de su hermana.
Finalmente la onda expansiva llegó hasta ellos, para cuando eso sucedió ya no había vida alrededor de ambos; el risco donde estaban se desmoronó como si fuese una delgada torre de arena; de forma fugaz montañas, valles, mares, llanuras, desiertos, todo era vuelto a su forma más primordial debido a la fuerza del impacto. Toda estructura que se resistía al poder de tal evento tenía los minutos contados, púes nada podía impedir un suceso de tal magnitud.
A lo lejos en el espacio se podía observar más claramente como aquel mundo se agrietaba por toda su superficie dejando emerger magma de las grietas hacia la fría nada. Pasadas quince horas todos los escombros continentales de aquel planeta se encontraban dispersos por el espacio. La vida y toda historia que pudo haberse contado sobre aquel planeta ahora era polvo en el infinito vació.
—¿Se calmaron las cosas por allá Sira? —dijo Fler por su comunicador.
—¡Hola Fler te lo has perdido todo! Fue más grandioso de como lo recordaba, incluso más que cuando trabajábamos con la flota —dijo Sira muy emocionada.
—Lo supuse, sigues siendo aquella niña fácil de sorprender —sonrió de felicidad— ¿Y cómo te pareció a ti Coem?
—¡Fue grandioso! —gritó emocionado acercándose al comunicador— Llévenme a su próxima jornada ¿por favor, si?
—Esta bien, no tienes que pedirlo gritando —dijo Fler ajustando el volumen del auricular— Pasaré por ustedes en dos horas, cuando esté cargado el geo-imán. No se vayan a mover mucho.
—Ja, ja que chistoso... no te preocupes, quizás Coem tenga madera para esto Fler —mostró a su hermano un gesto de aprobación.
—Deóle tendrá que conseguirnos otra nave entonces —dijo con tono burlón a lo que Sira y Coem se echaron a reír.


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