—Esto acabará mal si no pienso rápido —Me dije a mi mismo.
La última vez que me enfrente a ella no logre defenderme
y sucumbí ante el miedo, pero ahora
no iba retroceder. Expandí mi aura,
seguido corrí en dirección hacía ella, preparándome para
atinar un puñetazo. Ella no bajo su velocidad. La calle se volvía borrosa
mientras mas nos acercábamos el uno al otro. Cuando
ya estábamos frente a frente esquive su zarpazo y golpee fuertemente
su abdomen. Luego salió disparada por el impulso acumulado hacia el muro de una
casa el cual se derrumbo al instante.
—¿Qué clase de truco es ese? No estas unido a ningún animal. ¿Cómo es posible que corras mas rápido que yo? —exclamó dolida
por el golpe.
—Aprendí a controlar mi aura solamente es eso. Si sabes quien
soy, ¿por qué me enfrentas? —dije acercándome a ella.
—Mi amo...—Se detuvo para escupir sangre— necesita tus recuerdos para
abrir la puerta.
—¡Rayos! Te lastime más de lo que creí. Debo llevarte donde un
médico ahora mismo.
—¡No! Solo mi amo puede ayudarme.
—¿De qué hablas? Estas herida y soy el responsable. Apóyate en
mi hombro —dije mientras la ayudaba a ponerse en pie— vamos. No estas en
condiciones ni para caminar.
Pregunté a los mercaderes donde vivía el médico más cercano y logre
ubicar su casa. Ella se había desmayado para cuando logre convencerlo de que la
atendiera. Al entrar en la sala de la casa con su ayuda la recosté sobre un
sofá. Después de unos minutos revisando su estado su rostro se lleno
de preocupación.
—Al parecer no sufrió fracturas graves. La unión con su animal
acompañante ayudo a que los huesos se mantuvieran a salvo. Sin embargo
sus órganos internos no están en las mismas condiciones —suspiro el médico.
—¿Qué podemos hacer para que se recupere?
—Podría separarse de su acompañante y trasladarle los daños
al animal. Eso le ayudaría a recuperarse mas rápido y sin necesidad
de intervención médica.
—Jamás — interrumpió— le haría eso a Teresa —gruño frunciendo el ceño.
—Entonces la única alternativa que te queda es llevarla a ciudad Norem. Allí podrán curarla eficazmente.
—¿No puede tratarla en el hospital?
—Lo lamento, pero el daño en sus órganos es grave y el
cirujano del pueblo regresa dentro de dos días.
—Debe estar bromeando. ¡Aun viajando en un nac llegaría en una semana!
—Entiendo tu preocupación muchacho, pero para estos casos lo único que
se hace es revertir la unión natural y pasar los daños al animal.
Luego de decirme esto subió las escaleras y trajo con sigo un tanque con oxigeno. Conecto el tanque a una mascarilla para que ella respirara de manera más efectiva.
Me dijo que eso la ayudaría a pasar la noche. Además me
informo que mañana en la mañana buscaría contactarse con
un cirujano para hacer lo más pronto posible la intervención.
Subió a su habitación y me puso en claro que si ella comenzaba a toser más sangre lo despertara inmediatamente. Se notaba muy dolida. No podía creer que se negara a separar la unión por el simple de hecho de evitar el sufrimiento de su felino. Me sentía mal por haberle hecho daño. Aunque no conozco sus intenciones debí solo evitar enfrentarme contra ella. De pronto abrió sus ojos.
—Te advierto que esto no cambia las cosas. Aun tengo que llevarte en presencia de mi amo —dijo con lentitud.
—Olvídate de eso. Cuando te recuperes necesitare que me digas donde
están los desaparecidos.
—Eso ni yo lo sé. Mi amo solo necesita sus recuerdos —dijo luego se desmayo.
Lamentablemente ella estaba muy agotada para seguir hablando. Sabía que si el médico no contactaba con ningún cirujano tenía que encontrar otra forma de ayudarla. Me levante del asiento y me recosté para dormir en un sillón dentro de otra habitación. Revise un reloj antes de acostarme. Daba las veinte horas con treinta y cuatro minutos. La ciudad estaba en calma, los mercaderes se habían marchado y las lámparas de las calles titilaban.
Quedé dormido mirando mis manos pensando sobre la manipulación del aura. Sin embargo el descanso tenía que esperar. Dos horas después se escucho un fuerte derrumbe que me despertó de golpe. Entre a la otra habitación y para mi sorpresa dos individuos estaban secuestrando a la muchacha. Habían derribado la pared de la habitación.
Estaba oscuro, pero se podía notar que los sujetos estaban usando la unión
natural. Uno de ellos la tomo en sus hombros para luego escapar por el agujero
que habían hecho. El otro subió las escaleras y entro en la habitación del
médico. Entre en la habitación para ayudarlo, sin embargo cuando logre
divisarlos el sujeto salto por la ventana con el médico adormecido en sus
hombros.
Después corrió en la misma dirección que tomo el otro cuando escapo.
Baje las escaleras rápidamente y salí por el agujero en la pared. Expandí mi
aura azul y empecé a seguirlos. Hacía todo lo posible para alcanzarlos, pero mi
cuerpo me impedía utilizar mi aura al máximo. Los sujetos subieron a los
tejados de las casas justo cuando estaba a punto de alcanzarlos. Yo solamente
podía seguirles el ritmo desde abajo.
Estaba exhausto, pero a pesar de eso no tenía en mi mente detenerme. Se
los estaban llevando y era por una razón. Luego de pasar por los callejones mas
estrechos de la ciudad finalmente decidieron tomar rumbo a su verdadero
destino. Ya no me quedaban fuerzas para seguir corriendo detrás de ellos. Su
plan para agotarme les resultó eficaz.
Ya me encontraba jadeando. Mis últimas energías las utilice para al
menos alcanzar a ver donde se dirigían. Entonces me di cuenta.
—Las viejas minas ¿qué mejor lugar para esconderse —deteniéndome para tomar aire— que uno al que
nadie quiere ir? —me pregunté a mi mismo mientras los veía entrar por un ducto
subterráneo.
Ahora empecé a pensar. Si entraba en mi estado sería presa fácil. Mi
cuerpo estaba desgastado y mi ojos somnolientos. ¿Debía descansar y regresar a
la mañana siguiente? o ¿debía entrar valiéndome del sello para enfrentarme a lo
que venía? Sería estúpido de mi parte si me atreviera a lo segundo. No obstante
que podían hacer ellos para ayudarla? Mi deber es proteger el equilibrio y esto
para mí es una destemplanza.
Me introduje en el ducto y pronto me encontré con una oscuridad
absoluta. Concentre un poco de mi aura en mis manos para lograr ver, pero aun
así fue ineficiente. A los pocos minutos ya no me encontraba dentro del ducto
si no túnel adentro. De repente un ruido extraño hizo que me detuviera. Se
escuchaba como si un mecanismo se estuviese accionando, entonces en ese momento
cientos de cristales comenzaron a brillar.
El lugar quedo revelado ante mis ojos. Me encontraba en una especie de
salón subterráneo. Las rocas luminosas parecían ser las mismas de las cuales se
fabricaban las gem-recogs. En ese momento un fuerte dolor de cabeza me hizo
caer. Miles de recuerdos estaban entrando en mi mente. El dolor era
indescriptible. Similar a que trataran de introducir recuerdos de cientos de
vidas en un segundo dentro de mi mente.
Me sujetaba la cabeza creyendo que así se detendría el dolor. Pronto
quede en posición fetal en el suelo. Las voces y las imágenes de las rocas me
impedían escuchar y ver a mí alrededor. Cuando al fin se detuvieron pude abrir
los ojos. El salón entero quedo en oscuridad completa. Me dolía tanto la cabeza
que no podía moverme. Se escucharon unos pazos a lo lejos provenientes del
interior del túnel.
No logre ver quien se me acercaba y finalmente colapse. Al recuperar la
conciencia me encontraba en otra habitación iluminada por el mismo tipo de
rocas. El tamaño del sitio era inmenso. Las rocas estaban incrustadas en cada
parte de la caverna y cada una tenía un brillo de distinto color. Me encontraba
arrodillado en una especia de altar circular. Mis piernas estaban encadenadas
junto con mis manos.
Solamente había una salida de la caverna y se encontraba al final de la misma. No se podía ver mas allá ella, puesto que estaba en completa oscuridad. Al no ver otro camino de salida supuse que éste era el mismo de entrada. Al lejos se escucho a alguien hablar. Pocos minutos después entro al sitio donde yo me encontraba. Era un hombre muy fornido y de gran tamaño.
Llevaba puesto una túnica gris y en su mano llevaba un báculo que terminaba con una gema en sus dos extremos. Se acercó a mí muy lentamente, mientras detrás de él lo seguían un leopardo, un león, un oso y tres personas más. Entre ellas iba un mujer de entre unos treinta años, un joven de al aparecer la misma edad que yo y por último la misma chica que habían raptado hace poco.
—¿Así que ahora Ae cree que un niño puede hacer el trabajo de un adulto? —dijo burlescamente el sujeto de la túnica.
—¿Qué te hace pensar que estoy relacionado con Ae? —dije intentando despistarlo.
—¿A caso recuerdas este objeto? —mostrándome la gem-recog que encontré el
primer día que estuve en la ciudad—. Basta de tonterías sé quien eres niño.
—Ya veo. Tú fabricas un tipo especial de gem-recog una que copia los
recuerdos de quien la toque. ¡Dime! ¿qué has hecho con las personas que has
raptado?
—Estas en lo correcto, pero no estas en posición de hacer preguntas
niño —subió las gradas del altar y se acercó a mí—. Pronto tu mente quedará
vacía.
—¿Crees que al tener mis manos atadas no podre hacerte nada verdad?
—¡Exacto! —dijo riéndose mientras colocaba el extremo de su báculo sobre
mi cabeza—. No hay algo que puedas hacer para detenerme.
—Eso es lo quería oír ignorante.
Al darme cuenta de que la gem-recog no le mostró la técnica que Laurel me había enseñado aproveche para tomar tiempo. Impulse mi aura lo mas rápido que pude lejos de mi cuerpo haciendo que saliera despedido lo mas lejos de mí. Intente liberarme tan rápido como pude luego de haberlo alejado, pero las cadenas no cedían. En ese momento ordenó al joven y a la mujer que hicieran unión natural con sus animales y que me controlaran.
Ambos reaccionaron rápido. La mujer uso al oso y el joven uso al león.
Corrieron rápidamente llegando en poco tiempo a colocarse frente a mí. Intente
impulsar mi aura de nuevo para alejarlos y lo logre con éxito. Ambos salieron disparados
lejos, sin embargo no note que el sujeto de la túnica se acercó mientras yo
impulsaba el aura. Saco de su manga un extraño péndulo el cual fue atraído
hacía mi a gran velocidad. Éste se detuvo al colocarse horizontalmente enfrente
de mí.
—No me imagine que supieras controlar el aura, pero ya estaba preparado para situaciones como esta —dijo el sujeto de la túnica.
—¿Crees que un péndulo va a detenerme? Seguiré impulsando mi aura hasta
que consiga liberarme de estas cadenas. ¡Y cuando lo logre te mostrare quien
soy!
—Inténtalo — sugirió confiado.
Tal y como él lo había insinuado. Cada vez que intentaba impulsar mi aura el
péndulo se iluminaba del mismo color y la neutralizaba.
—¡Erika, Zek suban al altar ahora mismo! —grito mientras subía para
acercarse a mi de nuevo.
Ambos subieron y se colocaron detrás de mí. Luego él les dijo que
colocaran sus manos en mi frente. Además dijo que esto ayudaría a que el
péndulo se mantuviera estable.
—Samanta —giro para verla— ve por mi báculo —dijo enfureciendo.
—¿Por qué hacen esto? —pregunte a la chica y al joven que estaban detrás
mío.
—Nuestro amo abrirá la puerta —dijo Zek alegrandose.
—Detrás de ella se encuentra la gem-recog más antigua de la ciudad. Con
ella podremos curar a nuestro pueblo —dijo Erika.
—En efecto Erika. Los recuerdos del Alzen son los mas valiosos que
existen. Al dárselos a la llave esta abrirá la puerta.
—Un minuto ¿Dicen que estamos en la caverna del mito? —pregunte
sorprendido.
—Así es Alzen —dijo Samanta mientras se acercaba con el báculo—. Amo
Froid —se inclino para entregarlo.
—Creí que te resistirías mas —menciono Froid mientras tomaba el
báculo—. Sera una desgracia que tengamos que esperar doscientos años para que
venga otro Alzen —inclinando el extremo del báculo hacía mí.
Por consiguiente la gem-recog del báculo empezó a brillar.
Lo hizo con tanta intensidad que me dejo ciego por unos instantes. Cuando recupere la vista
escuche a Samanta gritar. Me di cuenta en pocos segundos de cual era la razón.
El joven y la muchacha estaban en el suelo desmayados y con las pupilas
dilatadas.
—¡Nooo! —grito Samanta cayendo de rodillas al suelo—. ¡Me prometiste que no nos harías esto! —exclamó llorando—. Dijiste
que si te servíamos no nos quitarías nuestros recuerdos. ¡Eres un desgraciado!
—Ahora sigues tú —dijo levantando en alto el báculo hacia mí.
El miedo se apodero de mí. Perdería los recuerdos de toda mi vida. Empecé a llorar porque pensé que aunque volviera a ver a mi hermano y a mi padre jamás sabría quienes eran ellos, pero me dolía mas pensar que olvidaría a mi madre. El sentimiento era tan fuerte que no pude controlarme. Olvidar a mi madre después de haberla perdido de la forma en la que paso. Era como perderle de nuevo... era como olvidar su amor.
Solo podía verlo fijamente. Las lágrimas salían, pero mi boca no podía
pedir misericordia. La única palabra que salió de mis labios fue
"mamá". Justo en ese momento el péndulo salió expulsado hacía su
muñeca haciéndolo caer. No lo notaba en ese instante, pero mi aura había
cambiado de color. Me imagine que habría sido eso lo que neutralizo el poder del péndulo.
—¿Cómo es posible? Se supone que esto neutraliza cualquier intento de
manipulación del aura —exclamó sorprendido viendo su muñeca—. ¡Esto acaba para
ti ahora mismo!—Dijo empuñando el báculo.
Tomo fuerzas y lo lanzo hacía mí. Al mismo tiempo vi a Teresa llegar al
altar corriendo. No tuve el valor para ver. Cerré mis ojos y pensé por última
vez en mi familia. Entonces escuche a Samanta levantarse del suelo, a su vez
sus pasos se escuchaban mas cerca. Abrí los ojos e inmediatamente vi a Teresa
con el báculo en su boca. Luego Samanta se acercó para quitarme las
cadenas.
—Has lo que tengas que hacer —dijo con pesar en su voz.
Después de esto Teresa partió el báculo en dos. Las
gem-recogs del báculo liberaron algo que fue atraído por una enorme roca la
cual se encontraba detrás de mí. Pude ver al fin la famosa piedra que encerró a
los exploradores en esta habitación hace más de cien años. Pude divisar
la gigantesca puerta detrás de la roca.
—¡Animal inservible! Samanta ¿cómo te atreves a liberarlo? ¡Él es lo único
que te separa de salvar a tu padre!
—¡Alzen! Por favor haz que pague por lo que hizo. —dijo Samanta con
odio y lágrimas en su mirada.
—Esto acabara muy pronto Froid —apuntando con la palma de
mi mano hacía él.
En consecuencia sucedió el sello se activó y los símbolos
del mismo comenzaron a circular sobre mi mano. Froid por alguna extraña
razón no pareció asustado. Es más, quiso enfrentarme en el instante que vio
aparecer el sello. Quise terminar esto de una vez así que volví a mi aura usual
y me acerque lo suficiente como para tocarlo con la palma de mi mano. Al hacer
esto supuse que todo había terminado.
El sello debía hacer el resto. Sin embargo...
—Algo anda mal —me dije a mi mismo en voz alta.
—¡Ja,ja! eres tan predecible. Sabía que algún día tenía enfrentarme
contra el Alcen. Déjeme presentarme. Yo soy Froid Aller.
—¿Qué? ¡Imposible! Él murió en esta caverna hace mucho tiempo —dije
sin dejar de tocarlo con la esperanza latente de que los símbolos pasaran a
rodear su cuerpo.
—Puedes balbucear todo lo que quieras, pero yo soy el radiestesista de
Humestia —dijo mostrando una sonrisa de lunatico.
—¿Pero cómo es posible! ¡Eso sucedió hace muchos años! —exclame alejándome de él.
—Si tanto te interesa saber, entonces te mostrare cómo —dijo colocando
sus manos en su cuerpo, justo de la misma manera a como lo hace un practicante
de la unión natural.
—¡Samanta aleja a Teresa! —exclamé temeroso.
—Ese no es mi objetivo Alzen —dijo apuntando con sus manos hacia el
altar.
Gire la vista hacía el altar e inmediatamente vi como
los cuerpos de Zek y de Erika se deshicieron transformándose en destellos de luz. Introduciéndose ambos en las manos de Froid. Samanta quedó estupefacta, puesto que ella tenía
a ambos en su regazo antes de que esto sucediera. No entendía lo que estaba
pasando hasta que Ae intervino. Me dijo a través de mi mente que Froid estaba
usando la unión natural al máximo potencial.
En otras palabras, no era su astro protector el que le permitía usar
la unión natural. Si no algo diferente... un Dae. Esta entidad careciente de
cuerpo estaba poseyendo a Froid y era la que le brindaba el poder para ejecutar este arte al máximo.
Ae añadió que el sello fue creado con el fin de desterrar a estas entidades y,
para lograrlo, debía juntar los símbolos de ambos sellos (los de mi mano
derecha con los de mi mano izquierda) apuntando al sujeto posesionado.
Mientras Ae me informaba todo esto Froid aumentó progresivamente de
tamaño. Tal y como sucedía con una unión natural común, sin embargo su aura se
manifestaba visiblemente, pero de manera inestable. Ae me informo
que para sellarlo a él, primero debía desterrar al Dae. No obstante el sello me
mantendría inmóvil a mí junto con la entidad, por lo tanto alguien tenía que distraer
al posesionado mientras yo lo desterraba.
Samanta era la única en esa habitación que podía ayudarme, pero a mi
criterio ella no estaba en condiciones como para hacer algo. Así que me
arriesgue a hacerlo solo. Puse mi palma izquierda sobre mi mano derecha y
apunte hacía Froid. Los símbolos se unieron creando un nuevo sello que giraba
entorno a mis manos. Encima de él algo oscuro empezó a tomar una forma
monstruosa.
Un escalofrío pasó por todo mi cuerpo al ver a tal criatura emerger.
Froid parecía paralizado incluso con tan fornido cuerpo era incapaz de
acercarse a mí. En ese momento me di cuenta de que al enfrentarme al Dae la
unión natural que se estaba ejecutando se debilitaba. ¡Eso es! No debía
preocuparme por Froid, solamente por el ente que lo posesionaba. Esto me quito
un peso de encima.
Éste a pesar de estar atado a Froid incremento su tamaño libremente
hasta colisionar con el techo de la caverna. La forma de este ser empezaba a
hacerse mas clara y precisa. Desde la cintura hacía abajo se desvanecía sobre los hombros de
Froid, su torso asimilaba el de una persona, pero sus brazos y cabeza simulaban
los de un dragón. La entidad poco a poco se hacía más solida y se acercaba más
y mas a mi.
Finalmente cuando sus fauces se encontraban abiertas sobre mis brazos el
sello paso a rodearlo. Una inmensa calma se apodero de mí. En segundos la
entidad se desvaneció en el aire. Froid el cual no había movido un músculo cayó
rendido de rodillas. En ese instante su cuerpo empezó a brillar liberando de un
impulso el cuerpo de Zek y el de Erika. Cuando el destello ceso lo único que
quedo de él fue un anciano famélico. Ya no era amenaza para nadie. Samanta se
levanto enseguida y fue con Zek y Erika.
—¿Cómo conseguiste un Dae? —dije sacudiéndolo con fuerza de la ropa.
—Un sujeto con ropas blancas me lo dio. Me dijo que era la única forma
de mantenerme con vida dentro de esta caverna —respondió con vos tosca y
débil.
—¿Ese sujeto te acompaño en la expedición?
—No, él apareció de repente cuando toque la roca y la salida se cerró.
—Te haré una última pregunta antes de acabar con esto. ¿Dónde están las
personas desaparecidas? —dije preparando mi mano derecha para sellarlo.
—Ya no podrás recuperarlas —exclamó sonriendo—. Gracias al Dae
conseguí suficientes vidas para consumir. Sus cuerpos fueron el combustible que
me mantuvo con vida por lustros. Sin embargo todas no fueron suficientes
para abrir la puerta.
—¡Teniendo tanta poder, por qué no la derribaste? —grite enfurecido.
—La gem-recog que esta frente a ella sirve de llave para abrirla.
"La llave para alcanzar tus anhelos se encuentra en los recuerdos."
Eso es lo que esta grabado en ella. Supuse que entregando los recuerdos mas
valiosos que encontrase lograría abrirla, puesto que nada es capaz de atravesarla.
—Te mereces un destino peor que la muerte Froid. Tienes suerte de que yo sea quien te lo imponga.
—¡Lo lamentaras si lo haces niño! —dijo riéndose desquiciadamente.
—¡Calla de una vez anciano! —grite colocando mi palma en su frente.
—Eres un completo idiota niño.
—Eres un completo idiota niño.
—¿Eh? ¡Explícate desgraciado! —conteste viendo los sellos rodearlo.
—Mira atrás de ti —dijo señalando el altar.
Voltee la mirada y vi a Samanta ser rodeada por los símbolos del sello.
Esto no tenía sentido. Se suponía que el sello solo encerraba al des-equilibrador
y este debía ser tocado por el Alcen.
—¿Por qué? ¡Se supone que solo tu eres un peligro para el equilibrio! —grite estallando en ira.
—Tienes idea de porque soy un peligro para Ae. ¡Esto se conoce como
conexión fantasma y es el segundo arte de la existencia! Su destino
esta enlazado con el mío Alzen. Si yo me voy ella viene conmigo —exclamo
gritando como desquiciado.
—Alzen... no debo dejar este mundo. ¡No puedo dejarlos solos! —dijo
llorando mientras veía a Erika y a Zek.
—No tengas miedo Samanta. ¡Todo saldrá bien te lo juro! —dije tratando de
tranquilizarla, a la vez mi corazón empezaba a latir como loco. Sabía que solo
quedaban segundos para hacer algo.
—¡Te equivocas niño y lo sabes! No puedes salvarla...
Estas fueron sus últimas palabras. Cuando gire para verlo los símbolos
ya estaban encerrando la materia de su cuerpo, inmediatamente los símbolos
hicieron lo mismo con el cuerpo de Samanta. Corrí hacía ella para intentar
salvarla, aunque sabía de antemano que nada podía hacerse.
Antes de llegar a ella su alma ya había sido encapsulada. Para cuando
logre expandir mi aura y acercarme lo suficiente el sello termino su trabajo. Volteé solo para asegurarme de que Froid también fue sellado. Aun así tenía la
esperanza de que hubiese fallado solo para desquitar mi furia contra él, pero
me di cuenta que también se había ido.
Cerré mi puño con fuerza y di un fuerte golpe al suelo. Me desgarre los
nudillos con las rocas al hacerlo, pero la furia que sentía conmigo mismo era
mas inmensa que el dolor. Me sentí el ser más inútil del mundo al no poder
salvarla. El desgraciado logro desquitarse y eso era lo que mas me frustraba.
— ¡Ae, Aee, Aeee! Por favor. ¡Respóndeme de una buena vez! —grite
enfurecido esperando que él me respondiera, sin embargo él espero hasta que me calmara para responderme.
—Habla...
—Por favor. Dime que hay forma de liberarla.
—Debido al arte de la existencia que Froid uso. Ella será juzgada por
los mismos actos que él cometió.
—¿Qué quieres decir con eso?
—Ella será liberada cuando la conciencia de Froid lo permita.
—¡Esto no es justo y lo sabes Ae! Debe existir otra forma de liberarla. ¡No hay justicia en ser juzgado por los errores de otros!
—Tranquilízate Lázaro... hay una manera. Sin embargo, si te permito
intentar salvarla corro el riesgo de Froid escape.
—Si ese bastardo escapa te prometo que se arrepentirá.
—Sabes lo que pienso de matar Lázaro.
—¡Esta bien! —asentí molesto—. Tomare todas las precauciones posibles
para evitar que escape.
—En ese caso te llevare al salón del juicio.
Repentinamente fui transportado al salón blanco en el que siempre me
encomendaba las misiones. Allí estaba Ae esperándome. Igual que antes tuve que
entrecerrar los ojos puestos que en este lugar su cuerpo emite luz.
—Sígueme...—dijo mientras avanzaba hacia la nada.
—No logro ver nada Ae. Este lugar esta vacío hasta el infinito —exclame
confundido.
—Ya llegamos —dijo deteniéndose sobre un punto gris en el suelo—. Aquí
es donde las animas esperan.
Al decir esto una línea vertical de un blanco mas tenue apareció frente a nosotros empezando a ensancharse. Como si de puertas automáticas se trataran.
Al decir esto una línea vertical de un blanco mas tenue apareció frente a nosotros empezando a ensancharse. Como si de puertas automáticas se trataran.
—Este lugar es —deteniéndome para admirar— ¡inmenso! —sorprendido por lo que veía.
Al igual que todo el lugar también parecía no tener fin y se encontraba
en blanco. Cientos de esferas de color celeste se encontraban flotando en la
habitación. Cada una rodeada de los símbolos del sello en movimiento. Prácticamente
era como ver a cientos de mini Saturno en toda la habitación. Todas se
encontraban alejadas en filas muy separadas por un basto espacio.
—Las almas de Froid y de Samanta no deben estar lejos. Además las reconocerás
fácilmente. Ambas están entrelazadas —dijo Ae.
—Creo que las veo por allá Ae —dije señalando una extraña
luminiscencia.
Encontramos a pocos pasos de la entrada las almas. Tal y como Ae lo
menciono ambas se tocaban. Los símbolos no se intersectaban, pero ambas esferas
si. Me dijo que si quería separar a Samanta de Froid debía sujetar con una mano
los símbolos y con la otra su alma e intentar separarlas con toda mi fuerza.
—Solamente lo lograrás si tu fuerza de voluntad lo permite. De otro
forma ella se quedará aquí junto con él.
—Entendido Ae —dije sujetando el alma y los símbolos.
—Debes saber algo más. Solo tienes dos intentos.
—¿Qué! —exclame viéndolo.
—Así es. No puedo permitir errores. Aquellos que se encuentran en esta
sala fueron encerrados por los Alzens anteriores a ti. El esfuerzo que pusieron
para mantener el equilibro no puede ser en vano.
—Samanta te prometo que te sacare de aquí —dije acercándome a la esfera.
Sujete fuertemente ambas partes y comencé a jalar con todas mis fuerzas.
De pronto una energía empezó a emanar donde las dos almas se unían. Ae exclamo
que por ninguna razón debía detenerme, ni soltar el alma ni los símbolos. Seguí
intentando, pero la fuerza con la que estaban unidas era inmensa. No lograba
moverla ni un centímetro y eso me estaba poniendo histérico. Daba todo de mí y aun
así no parecía ser suficiente.
No podía rendirme. Coloque mi pie justo debajo de donde flotaban y me
impulse hacia atrás poniendo todo mi empeño en ello. En consecuencia la energía
que emanaba de donde se unían las almas empezó a empujarme en dirección
opuesta, entonces entendí que eso era la conexión fantasma. Un simple truco no
me detendría. Me incline hacía adelante, presione con toda mi fuerza para jalar
hacía atrás.
Para mi sorpresa esa energía se hizo tan potente que me lanzo lejos. Ae
solo se quedo viéndome.
—¿De verdad deseas liberarla?
—¿Qué te hace pensar lo contrario? —levantándome del suelo.
—Pues, debes entender que tu fuerza física no aplica en esta habitación.
La fuerza con la que muevas su anima es equivalente a la voluntad que tienes por
liberarla. Creí que lo habías entendido.
—Solo me queda un intento —dije bajando la cabeza—. Sabes... ¡no voy a
rendirme! —exclame con ganas de volver a intentarlo.
Volví a colocarme en posición. Tome los símbolos y el alma de ella, pero
esta vez antes de intentar separarlas sentí que alguien me hablaba. Era Samanta
que me decía que estaba agradecida por lo que intentaba hacer. Esa fue la
chispa que me hizo más fuerte. El deseo de salvarla incremento en mi y la
emoción por ver su rostro otra vez me hacía sentir que lo estaba logrando. A
los pocos minutos comencé a notar que se estaba moviendo. Una sonrisa inundo mi
rostro. Lo estaba consiguiendo.
Pero la emoción fue efímera. Esa energía empezó a emanar otra vez. Sentía
como me empujaba hacía atrás. Esta vez solo puse en mi mente la imagen de su
rostro e ignore por completo lo que sucedía. De repente una ráfaga de esa
energía me impulso hacía afuera muy ferozmente. Me aferre lo mas fuerte pude.
Era mi último intento y no dejaría que una inocente pagara un castigo así. Abrí
mis ojos solo para ver que su alma estaba siendo tocada solamente por la punta
de mis dedos.
Deslice mi mano sobre la esfera, me aferre de nuevo y entonces vino
sobre mi otra ráfaga de esa energía. Esta vez no solté ni el sello, ni el alma,
pero caí rendido al suelo. Estaba agotado y no resistiría otra ráfaga mas. Al mismo
tiempo que pensé esto vi otra emanación cargarse. Otra ráfaga fue lanzada, lo
único que se me ocurrió hacer fue sujetarme tan fuerte como pude, sin embargo fui
disparado hacía la otra fila.
—Falle —me dije anonadado—. ¡Soy un inútil! ¿Cómo pude fallarle? ¡Jamás me lo perdonare! —grite enfurecido mientras las lágrimas salían de mi rostro.
—Alzen... levántate y abre los ojos —dijo Ae.
—¿Para qué! Para ver que fracase. ¡Que no logre salvarla!
—No... para que la veas.
—¿Qué dices? —dije levantándome para secarme las lágrimas.
Justo en ese instante sentí una mano pasar por mis ojos. Al secarme las lágrimas
vi a Samanta enfrente de mí. Allí estaba ella solo mostrándome su sonrisa.

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