En un principio aún antes del tiempo sólo estaba el vació y en él millones de motas de polvo centelleantes...
Cuando algunas partículas empezaron juntarse en la nada Glow fue consciente de su existencia y se percató de que a su alrededor habían cientos de seres como él. Al pasar el tiempo todos ellos empezaron a comunicarse, pero Glow no les hablaba, tenía miedo de ellos.
Así que se encerró a sí mismo en una esfera de polvo con el fin de protegerse. Esto no les agradó al resto de seres, pues pensaron que era egoísta y orgulloso, sin embargo Glow no era así. Con el pasar del tiempo empezó a darse cuenta que dentro de sí albergaba más conciencias.
Este descubrimiento lo llevó a convertirse en alguien empático para con éstas formas de vida y empezó a interactuar con todas ellas familiarizándose con la manera de pensar de cada una. Lentamente los otros seres se dieron cuenta de lo mismo e hicieron lo que Glow hacía, pero estos fueron más allá.
Utilizando sus propias conciencias crearon mundos dentro de ellos, donde a su vez transformaron materia y energía en vida. Glow vio lo que ellos hacían y le dio mucha curiosidad. Entonces habló con las mentes dentro suyo para preguntar que les parecía la idea, pero antes de que le pudiesen responder a Glow, éste ya estaba rodeado por los otros como él.
—Tú no tienes el derecho de copiarnos —dijo uno de ellos—. Te crees mejor que nosotros y por eso no nos diriges la palabra. Te ocultas tras esa esfera porque nos detestas ¿No es así? ¿Quién te crees que eres para tomar nuestras ideas sin permiso?
Glow vio la oportunidad para arreglar el malentendido. Por un instante pensó que al fin podría hacerse amigo de todos ellos y que tal vez su miedo era irracional, pero cuando estaba por responder otro de ellos se impaciento por su tardanza para contestar.
Fue entonces cuando entre todos rompieron la esfera donde se protegía. Lo peor sucedió luego, cada uno de los cientos que se encontraban ahí le arrebataron las mentes que Glow cuidaba, nada pudo hacer para protegerlas.
Pedía desconsolado le dieran un tiempo para explicarse y así no le quitaran sus mentes, sin embargo ignoraron sus suplicas y todas fueron absorbidas por cada uno de ellos.
—Sin ellas no podrás hacer vida —dijo otro de ellos—. Quédate solo, así has querido existir. No nos necesitas y tus mentes nos los quedaremos.
Se sentía impotente porque todos sus compañeros le habían sido arrebatados y sin nadie más de su lado jamás podría contra todos ellos. En ese momento aquellos seres se alejaron dejando a Glow solo en la oscuridad. Por mucho tiempo estuvo así, el suficiente para darse cuenta de que no podía permitir que nadie le arrebatase aquellos a los que quería. Por un momento pensó en intentar buscar una mente dentro de sí, una que tal vez no le hubiesen quitado, que se les hubiese olvidado arrebatar.
Pero por más que buscaba sólo encontraba oscuridad, la nada... el vacío. Glow se dio cuenta que el mismo vacío, esa nada de la cual nació existía más allá que fuera de él y con base a ese razonamiento encontró una mente dentro de sí. Sin embargo esta era diferente, pues ninguno de los otros seres poseía una igual ni semejante. Se armó de valor, salió de la oscuridad donde se encontraba y fue a buscarlos. Cuando al fin los encontró percibió que lo veían con desprecio.
—Parece que no le quitamos todas las que tenía —dijo uno que estaba próximo a Glow—. Eres un insolente, sabes que no permitiremos que tengas ninguna y te atreves a presentarte con la última que te queda.
Glow fue rodeado en un instante, no había forma de que se fuera de ahí triunfante. Uno de ellos se la arrebató y el resto lo empujaron lo suficientemente lejos como para que no volviese nunca.
Sin embargo cuando quien se la quitó intento absorber esta mente no pudo conseguirlo. Otro se acercó e intento absorberla, pero tampoco lo consiguió. Algo en esa conciencia despertó la codicia en cada uno y todos intentaron consumirla. Al final acordaron que se trataba de una mente defectuosa y que por eso ninguno lograba absorberla.
En ese momento uno de ellos trató de internarse en su prototipo de realidad, pero fue incapaz de hacerlo. Rápidamente advirtió al resto de su limitación y los demás también intentaron entrar a sus mundos, sin embargo el resultado fue el mismo. Estaban estupefactos por tal evento. No entendían como pudo suceder.
Otro del grupo dedujo que si su mundo fue borrado sencillamente lo reemplazaría creando otro utilizando las mentes que tenia bajo su control, pero cuando buscó dentro de sí solamente encontró una. Era aquella que no le pertenecía.
Igualmente los demás quedaron frustrados por tal acto. Pensaron que Glow les había jugado una trampa, que algo extraño le había echo a su última conciencia y que por eso habían perdido las suyas.
Resolvieron en ir a darle su merecido a Glow por tal acto, el cual consideraron como algo más cruel de lo que ellos le hicieron, pero cuando pasaron junto a la mente desechada de Glow que aún flotaba en la nada todos se detuvieron al momento, algo los había paralizado. Había algo o alguien dentro de esa conciencia.
—Su existencia ya no me es útil —declaró una voz proveniente de la mente extraída de Glow—. Defectuosos e impuros sufrirán el mismo destino de sus creaciones.
Dieron vuelta para ver a aquel quien les hablaba. No sabían que responder, pues nunca antes una conciencia los había amenazado.
—¿Qué puede hacernos un ser inferior como tú? No eres más que un pensamiento, algo que no tiene poder sobre nuestra existencia —declaró valientemente uno de ellos.
—Te mostraré que tan inmensa es tu ignorancia... —se abalanzó sobre los demás tras de él.
Aquella conciencia cuya forma era la de un prisma igual al resto de mentes se liberó de su figura para transformarse en una entidad tan oscura que ni la luz del cuerpo de estos seres podía hacerle distinguir forma conocida.
Lentamente uno a uno fueron tragados por esta entidad desvaneciéndose con un repulsivo gritó de dolor cuando eran absorbidos. Cuando sólo quedó aquel que lo juzgó, se mostró ante él cambiando su forma a la de un ser humanoide sin rostro y con una piel tan blanca que su contorno se evaporaba en la oscuridad del lugar.
—¿Qué eres? —preguntó temblando.
—Soy Inexistencia —respondió la entidad.
Con una mano tomó la cabeza del ser y lo desintegro dejando nada más que la mente que había robado. Lo colocó junto con las otras que absorbió del resto, volvió a su forma de prisma y le ordenó a las conciencias que le siguieran. Luego de un tiempo encontraron a Glow llorando. Rápidamente las mentes fueron a consolarlo. Verlos nuevamente a cada uno puso a Glow bastante contento.
—Cumplí con mi promesa Glow.
—Así lo veo —dijo emocionado—. Entonces les dijiste que ya no me molesten, ¿verdad?
—Ya no los verás jamás. De ahora en adelante este lugar te pertenece. Haz lo que desees, pero recuerda tu parte del trato.
—No lo olvido, ahora yo soy tú...
—Y tú eres yo —susurró Inexistencia para luego ser absorbido por Glow.


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