A lo largo de la vida uno se da cuenta a quienes puede llamar amigos y quienes no. Cuando el tiempo en el que se distinguen llega, se hace claro a quien podemos confiar nuestro yo verdadero.
Ver a Samanta frente a mi me brindo optimismo. Luego de separarle de Froid se esfumo en la habitación para regresar a su mundo. Entonces luego de desvanecerse Ae interrumpió con una noticia perturbadora.
—Froid se ha ido —volteando hacia el lugar donde estaba atrapado—. Regresa ahora y enciérralo antes de que escape.
—No dudes de eso.
Al instante Ae me regreso al cuerpo de mi doppeltgänger en la caverna. Para mi sorpresa encontré a Samanta en el suelo asustada frente del altar.
—¿Qué sucede?
—Lo he visto. ¡Lo he visto cuando lo mato! —exclamó temblando—. Debemos irnos de aquí antes de que regrese.
—¿De qué hablas Samanta?
En ese momento con escalofríos en su cuerpo Samanta levantó su mano y señalo un cuerpo sobre el altar. Era el cuerpo de Froid, me acerque para verlo con detenimiento, entonces me di cuenta de una grave herida en su frente. Dirigí mi vista hacia la gemrog (gem-recog) sobre el altar de piedra sobre el cual había mucha sangre derramada.
Era evidente que Froid no murió por mano propia. Por otra parte al fijar mi vista en la enorme puerta de roca en frente mío empece a notar ruidos provenientes del otro lado. Antes de intentar inclinarme para escuchar mejor un fuerte sismo empezó a generarse dentro de la caverna.
—¡Alcen tenemos que irnos! —grito Samanta asustada—. Este lugar se derrumbará en cuestión de minutos.
—Adelántate te prometo sacar a ambos de aquí —refiriéndome a Erika y a Zek.
Arrastre un cuerpo junto al otro y use el sello de mi mano izquierda para encerrar a ambos a la vez dentro de mi brazo. Cuando ya me preparaba para salir un estruendo se escucho atrás mío. Era la puerta de piedra que estaba empezando a abrirse lentamente. Los pedruscos comenzaban a caer del techo y la salida estaba en riesgo de quedar bloqueada.
La curiosidad me estaba matando por dentro. ¿Tendría otra oportunidad así en la vida? No podía quedarme viendo como la puerta se abría mientras la salida se bloqueaba. Tenia que tomar una decisión pronto o me quedaría atrapado en esta cueva. Mientras pensaba la elección recordé que en mi brazo llevaba a los amigos de Samanta.
Ella ya había salido por el túnel así que no me preocupe mucho por ella, pero no podía darme el lujo de quedar atrapado y dejarlos conmigo. Podía ver como rápidamente el sismo aumentaba de fuerza dejando caer rocas mas grandes. El lugar prácticamente se desmoronaba sobre mi.
Entonces hice mi elección. Corrí esquivando las rocas que caían una por una. Cuando estaba apunto de llegar esquive una que estaba a pocas pulgadas de caer sobre mi, para colmo no note una mas grande que venia al lado. Esta cayó sobre mi espalda con un fuerte peso. No tenía energías para intentar quitármela de encima, puesto que era demasiado pesada.
—Soy un idiota. Debí correr hacía la salida —me dije regañándome.
Ahora entendía con mucha mas razón el refrán "la curiosidad mato al gato". Cumplí una promesa y estaba a punto de romper otra. Aquella dos vidas se irían conmigo si no encontraba la manera de salir de esta situación.
Las enormes piedras seguían cayendo, voltee lo mas que pude para ver si al menos había posibilidad de que alguien viniese en mi ayuda, pero ya la salida estaba bloqueada. Mire las puertas que ya estaban casi totalmente abiertas, más aún quise ver el interior, sin embargo el peso, la forma irregular y lo áspero del suelo me causaban un inmenso dolor impidiéndome alzar la vista.
—Ella ya debe estar preocupada porque no he salido —pensé.
Con los ojos entre abiertos me pareció ver que algo bajaba del altar. El polvo que desprendían las rocas al caer me nublaba mas la vista. Me valía solo de mis oídos para representar la escena. En ese momento escuche que alguien empezaba a monologar.
—Esto fue demasiado fácil. Aunque fue un plan a largo plazo rindió sus frutos. ¿Eh? La salida esta bloqueada— pareció detenerse para examinar con detalle— tendré que hacer una salida.
Un fuerte estruendo le siguió a su declaración.
—Mientras menos tiempo tarde en llegar mejor. Es momento de apresurar el paso.
—¡Ayúdame! ¡No me dejes aquí por favor! —grite esperanzado de que se apiadara de mí.
—Si eres inteligente saldrás sin ayuda —dijo tranquilamente aquella voz haciendo notar sus pasos hacia la salida.
Con la única persona capaz de ayudarme apunto de irse mis esperanzas se agotaban. Las rocas seguían cayendo del techo, es mas algunas golpeaban mis brazos. Ya había terminado la misión el problema era que no podía dejar este cuerpo en estas condiciones y en este lugar.
Si le pidiera al Ae que me sacara de aquí la siguiente vez en venir a este mundo seguiría aquí atrapado. Tenía motivos mayores para buscar como escapar, pero ¿cómo librarme de este enorme peso sobre mi? Estaba completamente agotado además no tenía la mente despejada para poder usar el aura.
El sismo poco a poco empezaba a cesar, la nube de polvo se desvanecía y lentamente las gemrogs de la cueva comenzaban a titilar. Era cierto, los recuerdos de muchas personas, no, de muchas vidas estaban atrapadas en ellas. Entonces recordé aquella explicación sobre la memoria que me había hecho hace tiempo el doctor Eitan:
"Veras Lázaro. Los recuerdos son imágenes y sonidos que se almacenan en el cerebro gracias a las sinapsis entre neuronas. Cuando estas en conjunto refuerzan la intensidad de la sinapsis se estarán creando recuerdos.
Y por si te entraba un poco de duda ja ja, la sinapsis es una unión entre neuronas o entre neuronas y células. En esos contactos se lleva a cabo la transmisión del impulso nervioso. Éste se inicia con una descarga química que origina una corriente eléctrica en la membrana de la célula que emite la señal.
Una vez que este impulso alcanza la conexión con la otra célula la neurona segrega un compuesto químico que hace que la siguiente neurona continué o detenga la acción de otra célula."
Reflexioné por un momento en aquella explicación la cual antes me parecía un simple dato curioso, pero ahora se transformaba en algo mas. Comencé a preguntarme la simple razón por la cual estaban titilando. Si hacían eso era porque tenían la energía para liberar luz. ¿De dónde venía esa energía?
Estaba demasiado lejos de cualquier gemrog como para intentar averiguarlo. ¿Tendría que rendirme tan pronto? La respuesta era un absoluto no. Trate de buscar con mis manos algún pedazo que se hubiese desprendido de alguna de ellas durante el sismo.
Mientras tocaba las rocas al pasar mi mano derecha por mi costado tuve visiones de el día anterior en el pueblo. Me tarde un tiempo en comprender que estaba tocando la gemrog fabricada por Froid. Luego de tomarla tuve la sensación mas extraña de toda mi vida. Sentí un flujo dentro de la gemrog, uno que parecía siempre haber estado en cada una de las que toque, pero que hasta este momento se hacía claro para mí.
El flujo se sentía constante y a la vez esporádico. Como si de alguna forma la gemrog estuviese conectada a dos tiempos diferentes. Uno en el que el flujo se mantenía y otro en el que estaba latente. Mientras la mantenía en mi mano también empezaba a distinguir la naturaleza de ese flujo.
Era algo parecido a un pulso nervioso. ¿Pero qué cosa estaba diciendo! ¿Acaso era posible conectar un cerebro a un pedazo de piedra? Era algo inaudito, sin embargo mientras mas tiempo mantenía la gemrog en mi mano todo parecía transformarse un libro abierto.
Una cosa era ver el interior de una de estas gemas y otra muy distinta era sentir su funcionamiento. Para mí todo esto era como enseñarle los componentes de un reloj a un simio y yo estaba haciendo del simio. Mi curiosidad me llevaba mas lejos, deseaba entenderlo todo, comprenderlo todo, entonces esta era la naturaleza pura. ¿Esta era la naturaleza humana?
De repente en todo ese huracán de sensaciones empezó a vislumbrarse la interpretación mas nítida. Ae supo que algo pasaba eso comenzó a asustarle.
—Lázaro algo sucede. Pierdo contacto con-tigo al-go me aleja... — decía mientras sus palabras se cortaban.
La curiosidad humana es mas fuerte que la voluntad en algunos. Yo no era la excepción. ¿Qué estaba sucediendo? Mi mente se abría al conocimiento puro escondido dentro le gemrog. Sin embargo esa información provenía desde otro sitio. La sensación del flujo, la del impulso nervioso y aquella sensación de conexión entre tiempos se emitía desde un solo sitio.
Algo existía fuera de este mundo, es mas, parecía querer mostrarme todo lo que sabía. No obstante el enlace que permitía la gemrog era débil y limitaba el deseo de esa entidad. Un suceso increíble estaba apunto de suceder. Parte de la realidad se quitaba el velo y dejaba ver al titiritero tras bambalinas.
De alguna forma mis ojos se perdían en esas imágenes borrosas. Ya no veía los recuerdos dentro de la gemrog. Ahora podía entenderlo, ahora sabia como obtenían su fuerza aquellas cosas de funcionamiento sin sentido. Esa entidad permitía que la energía fluyera hacia todo y todos. Ese flujo se manifestaba en diferentes artes de la existencia. Esa manifestación era el arte en si mismo.
De repente el enlace se corto. Volví a verme atrapado debajo de la inmensa roca que me aprisionaba como un depredador a su víctima. Apenas podía moverme pues me aplastaba la espalda casi en toda su totalidad. El lugar parecía un sepulcro el cual esperaba mi descanso eterno. Con esas luces titilando, rocas filosas sobre el suelo y nadie capaz de socorrerme me vi obligado a interpretar lo que ahora para mi era un libro abierto.
Teniendo en mente todo esto solo había una forma de escapar. Utilizar el aura para conectarme con todas las gemrogs en la cueva y realizar una expansión de aura. De esa manera lograría remover la piedra que me apresaba. Sin embargo existía un detalle que no podía dejar pasar.
Para hacer llegar mi aura hasta el resto de las gemas en la cueva debía encontrar una forma de potenciarla. Mi estado no me permitía usar este arte al máximo. Además debía encontrar la forma de conectarme a distancia. Entonces una vaga idea vino a mi. ¿Y si pudiese usar el flujo para hacer llegar mi aura hasta cada una de las gemrogs?
Tal vez así lograría activarlas sin necesidad de tocarlas. En ese caso todo lo que necesitaba es activar la gemrog y enviar mi aura a través de ese flujo y por si sola llegaría al resto de las gemas. Puse manos a la obra y en cuestión de un minuto mi aura estaba manifestándose en cada gemrog de la cueva.
Ahora solo me faltaba encontrar la forma de sacarla de las gemas para que empujara la roca. Aun habiendo logrado llevar mi aura hasta ellas algo ignoraba y eso detenía la técnica. Entonces me di cuenta de la falla. El aura de las gemas impedía expandir la mía. Olvidaba que el aura de un ser vivo es repelida por la de los objetos inanimados.
En ese instante un dolor punzante emergió de mi espalda. Empecé a sentir algo derramándose sobre ella, por consiguiente volteé la mirada y puse mi mano lo mas cerca posible para lograr identificar su origen. Sentí un liquido caliente en el suelo. Lo empape en mi mano luego la acerque para ver con mas detalle. Sin duda era sangre.
No mentiré estaba asustado. Nunca había salido tanta sangre de mi cuerpo y para ser la primera vez era una mala cantidad. La situación ameritaba mi mente despejada. Lo mas importante ahora debía ser ignorar mi estado. Solo una cosa me venia a la mente en ese momento. La explicación del doctor Eitan sobre los recuerdos.
Si las gemas funcionaban como un cerebro, entonces almacenaban una señal eléctrica. Señal que era recibida por el cuerpo e interpretada de nuevo por el cerebro. Había encontrado la solución. Activar las gemas con ayuda del aura para así poder liberar esa carga eléctrica carga que al mismo tiempo desvanecería la propia aura de cada gema.
Cuando vi el plan funcionar solo me basto realizar la técnica para liberarme. El impulso fue tal que movió las rocas a mi alrededor. Con mucho esfuerzo logre levantarme y camine apoyándome en cada roca para no caerme. Vi hacia atrás una ultima ves solo para mirar el cuerpo sin vida de Froid.
Luego entre al pasillo. Era tan estrecho que apenas podían pasar dos personas. Además me di cuenta de que ninguna gema estaba incrustada a lo largo de todo el camino. Por lo tanto estaba caminando en completa oscuridad. Pero mi cuerpo estaba débil. Puesto que no sabia cuanta sangre había perdido debía lograr salir lo antes posible.
Mis pasos se hacían cada ves mas lentos, mi respiración mas rápida y mi ropa se empezaba a sentir mas pesada. ¿Qué tan grave era mi herida? Tal ves una sombra que se acercaba desde el exterior podría decírmelo, sin embargo cuanto mas se acercaba esta mas me alejaba yo de la realidad.
Mi cuerpo no aguanto mas, mis rodillas se doblaron y caí. Aquella sombra se acercaba rápidamente. En la oscuridad absoluta cualquiera pasa por espanto o por salvador.

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