El alpinista y el lobo.


Buenas! Aquí les presento una historia elaborada a doble narrador. El narrador 1 esta escrito con color -gris- y el narrador 2 esta escrito con color -azul-.

Nos situamos en las montañas nevadas, una jauría de lobos se acerca rápidamente a su presa. Luego de una agobiante lucha logran matarla y se dividen los restos equitativamente. Uno de ellos mira fijamente desde lejos, es el que dio el golpe de gracia a la presa.

Luego de que todos terminaran de comer se acercó diciendo:


Ya que terminaron con eso, debemos apresurarnos; una tormenta de nieve se acerca.

Nac, lo mejor será irnos por el camino bajo la montaña, allí deben haber mas presas para cazar.

Tomaron rumbo al valle. La jauría se movilizo rápidamente entre el denso bosque que cubría el lugar. Un lobo joven, miembro del grupo se acerca al líder de la jauría.


—Lo lamento, no pude desempeñarme a como debí hacerlo. Discúlpame Nac. 

—No te preocupes... yo también tenia miedo de dar el primer ataque cuando era joven. Espero que ese golpe que te dio en la pata no sea gran cosa.
—No, no lo fue.

Pronto se acercaron a una intersección de carretera. Pasaron corriendo todos juntos sin percibir un auto que se acercaba a mucha velocidad.


El conductor manejaba como loco, parecía estar ebrio. Se notaba que llevaba mucho equipaje. En su prisa y su mala maniobra para conducir se acercó a una jauría de lobos que pasaba cerca.


Nac y tres más lograron esquivar el vehículo, pero el más joven del grupo no tuvo esa suerte. El auto le paso encima.

 
Los que iban en el vehículo sintieron el golpe. El conductor salio del auto mientras que los demás pasajeros notaron al ensangrentado animal, pero no se levantaron ni para ver la gravedad de sus heridas. El hombre tomó al lobo en sus brazos y en un acto de conciencia humana lo llevo al vehículo.

Sorprendido, uno de los lobos de la jauría exclama:


—¿Nac que haces! No piensas acercarte a esas criaturas. ¡Son horribles! Mira lo que le hicieron a Ren.

Nac ignoro las advertencias de su amigo y corrió hacia el vehículo. Se acercó al humano y dejando salir toda su furia lo tomó del brazo con su hocico. Mordía con toda su fuerza.

El joven dejo al lobo en el auto, pero cuando estaba a punto de cerrar la puerta un lobo blanco apareció y comenzó a atacarlo. Sus amigos sacaron un cuchillo que tenían en la guantera y lo lanzaron al hocico de la bestia.

Nac soltó al hombre y se fue herido hacia donde estaba su jauría. Logro sentir su olor por suficiente tiempo. Supo que jamás le perdonaría por lo que hizo.

La jauría paso unos días en el valle cazando. Nac aun sentía remordimiento por no poder haber ayudado a Ren. Cuando llego el momento de buscar un lugar donde dormir entraron a una cueva.

El macho que le seguía en dominio a Nac no lo dejo entrar.


—Aquí no hay lugar para débiles. Esa marca que te dejaron esas bestias te ha dejado indigno. ¡Largo!

Nac se molesto con Jar, le dijo que no tenia porque decirle eso. Había hecho lo que pudo, sin embargo Jar comenzó a atacar a Nac. La pelea se convirtió pronto en algo mas grave. Los demás quisieron ayudarlo, pero Jar era muy fuerte. Al final Nac quedo muy herido.


—Lárgate, ya no perteneces a esta manada. Vete a las montañas donde nadie más resulte lastimado por tu culpa.


Nac humillado y herido se fue. En lo alto de las montañas pasó hambre y sed. Las noches no las pudo dormir a gusto porque sus heridas le molestaban. Llego el día en que ya no sintió nada. Se encontraba con sus heridas poco cicatrizadas, la falta de comida lo había vuelto débil. Una tarde mientras subía más y mas. Se encontró con una criatura parecida a la que vio aquella vez en el auto.

Ésta estaba vestida de manera extraña y tenia unas cosas que parecían ramas sujetándolo a la superficie de la montaña. Nac se dio cuenta, esto ya lo había visto antes era un alpinista. Se detuvo a verlo porque la verdad ya no tenia nada más que hacer, estaba cansado.

El hombre trataba de colocar el seguro en la roca, pero le estaba resultando difícil. De pronto diviso un lobo en lo alto. Este solo se le quedo viendo.

Nac mira fijamente y siente algo conocido en el aire, mientras la criatura intentaba subir más y más. Cuando todo parecía normal Nac de repente reconoce el olor. Es el olor del humano que hirió y se llevo a Ren. En ese instante miró hacia abajo y comenzó a ladrarle al humano, advirtiéndole que si subía mas lo iba a lastimar. Sin embargo ninguno de los dos se percataba de que el sonido de los ladridos estaba desatando algo grande.

Sin aviso una enorme cantidad de nieve se desprendió de lo más alto. La avalancha empujo al can y paso llevándose al humano enviándolos a ambos hacia lo mas bajo de la montaña. La caída fue desastrosa, la nieve los sepulto a ambos al cabo de dos minutos. Cuando tomaron conciencia se encontraron ambos al borde de un acantilado.

Parecía que la suerte no estaba del lado del humano. Nac pudo salir sin problemas de la nieve, pero el humano estaba herido. Parecía como si la pierna la tuviese en una posición incómoda.

Nac no dudo, se fue y dejo al humano gritar todo lo que pudo, sin siquiera mirar hacia atrás.

El humano agonizo por mas de 4 horas, no estaba con nadie cerca. Había regresado a la ciudad y postergado su ascenso debido a un lobo que llevo al veterinario. Sus amigos decidieron que si se retrasaba por un "estúpido animal" era mejor que no lo acompañaran a escalar y que tenían mejores cosas que hacer.

Luego de asegurarse de que el cachorro estaría bien se prometió llegar hasta la cima de la montaña que estaba próxima al lugar donde lo arroyo, como costo por haberle hecho ese daño. Se hizo la promesa de que si no llegaba antes del anochecer no merecía bajar. Así se arriesgó solo con su equipo de escalinata.

Ahora se encontraba con su pierna rota y atrapado en la nieve. La noche se estaba acercando. Cuando ya la luna llena se vio sobre él, supo que no había forma de sobrevivir. Decidió rendirse a la muerte, cerró lentamente sus ojos y pronto se quedo inmóvil. 


De repente una figura emergió de la nada, descendió hasta donde él estaba y se acercó lo suficiente como para compartirle su calor corporal. Abrió por última vez sus ojos y vio a un lobo con una cicatriz en el hocico.





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